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La contundencia de la duda como consecuencia de la libertad, catapulta la necesidad del verso cuando las palabras se desnudan dentro de un vaso de Ginebra
Y es en ese entonces cuando los árboles tatúan corazones maltrechos en mi pecho, con la punta quebrada de un puñal oxidado
Bien lo sabes ingrata, que me he cansado de ser unas alas de papel ardiendo en una urna de cristales mojados
Aléjate de aquí maldita, pero no te apartes del todo de mí,
Que quiero que veas como veintitantas primaveras se desatan furiosas en cada poro de mi piel
Para cabalgar en cuarto menguante por el lomo de otra luna en su ímpetu de querer llegar más lejos que nadie con este galopar afligido
Para estar así mas cerca de mi mismo de lo que nunca estuve
Para poder olvidarte sin tener que olvidarte
Y todo lo demás... todo lo demás es mentira y si acaso no lo es te lo suplico,
Miénteme
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