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 Hasta aquí hemos llegado, eso es indudable. Lo que venga desde ahora son tan solo vacilaciones. Un par de poemas de mierda. Un juego de azar sin instrucciones. Y hoy tan solo la insuficiencia expresiva de la que adolezco podrá ponerle fronteras a este harakiri de bolígrafo bic de punta fina. Tan solo la complicidad de esta botella de vino y esta mesa de madera sin pulir saben de lo que hablo. O intuyen cuanto callo. Tanta incertidumbre. Quien pudiera sodomizar tanta nausea de un plumazo y prenderle fuego a la primavera.
Con toda esa ignorancia regodeándose por las calles estamos perdidos. Todo ese saber estar rindiendo pleitesía a la moralidad barata. Romeo era un convicto y Julieta era una puta, alguien se encargo de venderlo como una historia de amor. This is the end, my friend y aquí estamos. Bienvenido a la eclosión del Marketing agresivo. Al final todos estaremos muertos. Tan solo quedará la memoria. La memoria, ese perro estupido de Ray, al que cuando le tiras un palo te trae cualquier otra cosa. Go to hell. Y a todo esto, la otra noche dirimíamos en la azotea la definición de un polvo sucio. Pero eso ahora es otra historia. Otro cuento. Maldita memoria.
A veces echó en falta su mirada atenta y el mutuo engaño de entendernos. Hablo ahora de mi perro. Echo de menos sacarlo a pasear bajo las lloviznas de abril. Por lo demás apenas me quejo. Hay demasiado niño de siete años esnifando terokal por estas calles como para quejarse. Pero eso no quita la otra noche me encontrase vencido. Demasiado vencido como para acabar de escribir esto. Esperando que alguien me tendiera un par de ases por debajo de la puerta. Y que despues se largara. Que se largara sin hacer ruido.
Nadie sabe con certeza que pasará cuando cese el blues sordo que se cuela por la ventana. Nadie sabe si volverán a cruzar el cielo esa ornada de pájaros negros. El caso es que aun seguimos vivos aunque estuviéramos equivocados. Y que quizás gracias a tanto error ahora estemos en lo cierto. Con el corazón curtido y la piel de lagarto. Aunque algo más cansados. Porque esto no es más que una batalla constante contra un ejército de espejos. Y hay que dominar el reflejo. Hacerse fuerte cada dia. Aparentarlo al menos. Enfrentarse al miedo. El caso es que hay que estar en guardia. Siempre atentos. El mejor consejo del mundo puede leerse en un tetrabrick de leche semidesnatada: “una vez abierto el envase debe mantenerse refrigerado”. Eso es lo único que nos mantendrá en pie. De lo contrario acabaremos por pudrirnos.  Es duro darse cuenta. Respecto al pragmatismo y la coherencia digo. Con los años te estas haciendo cada vez más socialmente correcto. Y eso es una mierda. Un estercolero que apesta a buenas maneras. Admites receloso que la autodestrucción no parece una opción loable, por aquello de que cumplas con la finalidad última de sus pretensiones y acabes dos metros bajo tierra o en una urna barnizada sobre el televisor.
"No quedan más salidas que medirse uno mismo" te dices... mientras te diagnosticas con aforismos siempre demasiado escuetos, estirpando con versos los miedos que afloran en el fluir de la tinta roja.
Simétrica desproporción de esquirlas de metralla, dentelladas serenas sobre la crin impoluta, ensañamiento visceral a la altura del ombligo, semillas de sésamo rodando sobre la almohada, regueros de odio convertidos en fertilizante, nocivo destelleo de eyaculaciones pirotécnicas, remiendo de dudas destiladas en almíbar enmohecido, asteriscos escuálidos en el margen izquierdo de la razón
Cualquier cosa con tal de no decir nada ahora que se corren las horas sobre el minutero...
Aun con todo, el optimismo y la moral barata te siguen produciendo arcadas y por eso tienes ganas de agarrar una botella y estamparla contra el suelo aunque sea tan solo por gozar un segundo del estertor agónico de los cristales.
Pero sabes que despues acabaras por empuñar una escoba con la diestra y barrer resignado con la cabeza gacha los restos de aquel malditismo errante al que un dia sucumbiste desde el precipício vertiginoso de los taburetes, sonriendo como un cabrón hedonista seguro de si mismo que juraba venganza ante el mediocre desfile de respuestas faciles que contentaban a los cualquieras
Profiriendo amor incondicional al disfraz perpetuo de las madrugadas...
Pero hasta la desesperanza sucumbe con el tiempo a la combustión de las verdades y a las noches mas sinuosas tarde o temprano acaba por corrersele el rimel por la mejilla, descubriendose la mentira tan bien contada de los carpe diem que agonizan en el desfiladero
Y resulta ser con la luz del sol cuando se vislumbran los horizontes, y se desnudan las oportunidades susurrandote al oido "follame como nadie..."
Hay que joderse, te dices, ya podías haberte dado cuenta antes...  Sobrevivir a la vida últimamente se convirtió en algo así como intercalar cigarrillos y pastillas para la garganta, gastándose en ron miel el dinero de los mucolíticos. Hay que cuidarse joder. Dejarse de poner hielos al asunto que últimamente si de algo andamos sobrados, es de frío. De tanto forrarnos los cueros con piel de lagarto errante.
La aristocracia de barra, el trío de jotas después de cristo, ese codo con codo que hace que nunca nos demos la espalda. Aceptémoslo, se nos hizo demasiado tarde para escrutar el olvido, tarde aun para volver a marearnos con el humo del primer pitillo, será por eso que para esconder las cicatrices nos dejamos crecer la barba
Al final lo único que cuenta es el suicidio cotidiano de lunes por la mañana ganar y perder para volver a lanzar con rabia los dados contra la pared. Otra vez. Afilarse los dientes por si toca morder. Endulzarse la lengua por si toca besar. Habrá que aceptar que el amor no es más que una ecuación imperfecta resultado del cuadrado del cariño y la lealtad, precedido por pasiones perecederas
Si todo se resume al final a la volatilidad de los estados de ánimo al insolente crepúsculo de un puñado de dioses muertos, a la contundencia de la duda, a la fragilidad del verso, a un par de frases ingeniosas y un puñado de chistes, al lacónico maullar de los gatos bajo el motor de los coches que intentan evadirse del frio del invierno para meses más tarde verse buscando una sombra con la que burlar el calor del verano.
Si todo se resume a eso, aceptémoslo y maullemos
Maullemos boleros a deshora en los bares, Maullemos entre sabanas moviendo el rabo, Maullemos panza arriba si nos venimos abajo, Maullémosle a la luna llena en las noches claras, Maullemos a la noche oscura que nos vuelve pardos, Maullemos como nunca, cuando nos cansemos de maullar
A fin de cuentas no hay nada de malo en ello. Moverse por impulsos irracionales. Saborear a solas la dulzura que supone el vestir a destiempo las sonrisas más amargas, y no hacer nada por resguardarse del cáncer de la lucidez  Hay un algo de flagelación indómita a la hora de afrontar melancolías y nostalgias. De librar batallas perdidas. Como si se tratase de un fraternal instinto suicida que atenuado te redime del presente, pero que no lleva a ninguna parte. Es esa absurda culpabilidad esteril que cargamos sobre el hombro de manera irracional, con los ojos vendados, cuando giramos la cabeza hacia detrás, o proyectamos una mirada irreversible hacia dentro que va más allá de los pulmones, el pancreas o el duodeno.
Y que aun así nos acaba por diagnosticar algún que otro tipo de úlcera subcutanea. Úlceras en el orgullo, en el amor propio, en la conciencia... Úlceras producidas a menudo por algún desengaño
Existen mil formas de automedicarse ante esta extraña, pero común enfermedad, de sueños consumados y recuerdos sangrantes. Hay quien opta por atiborrarse de ejercicios de soledad, de botellas de Jack Danields, de Prozac o Rivotril. Otros tantos optan por embriagarse por la compañia constante, por huir hacia delante sin admitir que huyen, por Paulho Coelho y su país de las piruletas, por Bucay y su sentenciosa moral de cuentos infantiles para adulteros. Está quien escoge acuchillar el silencio con un disco de Pink Floyd, con un solo de trompeta de Chet Baker, con el blues rancio de Muddy Waters o Howlin Wolf, con la quinta sinfonía de Bethoven, con los redobles de campanas..
En función de la receta se vuelve uno mas o menos sociapata, risueño, retraido, lúcido, ignorante, alcoholico o vencido...
Pero, lo quieran o no cada uno sigue cargando en la cotidianeidad, con esas úlceras del pasado que te perforan el futuro Úlceras, a fin de cuentas, en el corazón, que algún día acabaran por matarnos... <<... Bienvenidos al vuelo SG 373 con destino Katmandú, recuerden que durante todo el vuelo queda prohibido encender los teléfonos móviles, así como hacer uso alguno de cualquier dispositivo electrónico. Por problemas técnicos ajenos a nuestra voluntad, no podremos ofrecerle en el transcurso del trayecto el visionado de largometrajes, como viene siendo habitual por nuestra parte. Por tanto, de forma compensatoria y con carácter excepcional, ponemos a su disposición un extenso catalogo de libros que pueden solicitar gratuitamente al personal de tripulación...>> Bueno, tú ya sabes, eso del sueldo base y las prestaciones sociales De que te roben cuarenta euros en la gasolinera obligándote además a que seas tú quien apriete el gatillo. Maldito el coste del establecimiento de las llamadas que nunca debiste haber hecho, y maldito el día en que te dio por prender el primer cigarrillo. Y que no te vengan ahora a hablar de revoluciones. La revolución dejo de tener sentido desde el momento en que a alguien le dio por inventar la pasta de sobre. En Andalucía hubo un tiempo, en que para sobrevivir espillábamos con esmero la cola de los caballos de aquellos nobles castellanos que estaban de paso. Hoy nos cepillamos a alguna británica despistada, de esas que piden Vodka Lemon en las discotecas, y esa es la mejor manera que se me ocurre de ilustrar sin mucho esmero, lo que es el progreso. Y la libertad, supongo que es poder subirle la falda a tu novia, mientras ella te da su aprobación con besos en el cuello. Cuanto menos, es una magnífica manera de sentirse preso. En cualquier caso, todo tiende a abocarse al fracaso autocomplaciente, A tener que elegir entre olvidar con besos nuestras penas, o por el contrario, optar por olvidar con penas todos aquellos besos. La respuesta a tal disyuntiva no es tan obvia como pudiera parecer. No a largo plazo. Párete a pensarlo. Se que no entiendes lo que trato de hacerte ver con este amasijo de ideas. Tampoco lo pretendo. Se trata más bien de una ráfaga corta de disparos al aire. Un fuego de cobertura para poder correr sin miedo hacia el final del pasillo. También a ti te engañaron con el truco del burro y la zanahoria. Ya lo creo. Apretones de mano. Palmadas en la espalda. Pensión contributiva. Y todo sin cerciorarte en momento alguno de la extraña similitud que hay entre tu vida laboral con la de aquel Chaplin de "Tiempos modernos" que te desencajaba la mandíbula a carcajadas. Valiente gilipollez. ¿Como puede alguien acabar por comerse la orna de los zapatos? Tiempo al tiempo También sabes de sobra que mi mayor proeza fue no pensármelo dos veces. Eso de que tu mano derecha no sepa nunca lo que hace tu mano izquierda. Y yo en aquel momento supe tener hábilmente distraída a una de mis manos sosteniéndome la cerveza, mientras acertaba a poner la otra entre sus piernas. Que hija puta la princesa engreída disfrazada de inocencia. Pero yo no me arrepiento, oye. Además una cosa lleva a la otra, y esta a una tercera, y ahí esta la gracia. Vas saltando de una a otra situación con el cosquilleo de la incertidumbre. Así hasta el final. O hasta el exceso. Que te voy a contar. Eso, o te conviertes en el cervatillo asustado de Schopenhauer, que ni siente ni padece escondido en una cueva, asomando muy de cuando en cuando la cabeza. Pues eso, que mi mejor proeza sigue con todo, siendo eso de no pararme a pensar dos veces. También mi peor vicio. Y Ahora ya me ves. Con la manta liada a la cabeza, aquí ando jactándome de mi propia ignorancia. Inducida. ¿Pero sabes? No me va tan mal... <...El tiempo estimado de vuelo es de veinte horas diecisiete minutos. Tengan por tanto a bien, ahorcarse con la mascarilla de oxigeno, todos aquellos que en el día de hoy no se presten a lectura o reflexión alguna. Nuestra compañía les brinda, por el mismo precio, esta última oportunidad de salvarse a si mismos. La tripulación de a bordo y el comandante les desean un placentero viaje. Muchas gracias.>  Tienes que asumir las consecuencias de tus actos igual que has de asumir que el precio de no cometerlos quizá a la postre te pueda resultar demasiado alto.
Ya sabes la relación que existe entre la paciencia y los cobardes, pero aun así, no te precipites al vacío todavia. A veces, es mejor esperar al último asalto y tratar de disfrutar del combate por lo que pudiera suceder.
Todo es cuestion de asideras al final. De escoger bien donde vas a agarrarte aunque la elección sea cuestión de instinto y limitarse a sobrevivir demasiado insípido. Así que no te aferres demasiado fuerte, y recuerda llegado el momento, que al final tan solo somos lo que seriamos, y poseeremos lo que pudieramos poseer a la vuelta de un naufragio. Del último. Poco más que tenernos a nosotros mismos y el recuerdo difuso de alguna melodía en la cabeza. Que ya es bastante.
 Mi vida nunca ha seguido una linea recta. Al menos no solo una que yo sepa. Soy hombre de rutinas fugaces. Apenas me quiero dar cuenta de en que desdenes ando metido, ya estoy dedicandome a cualquier otra cosa.
Sumergido...
Puedo haber vivido en mil lugares en las últimas diez o quince primaveras, en un par de convicciones, en muchisimos más bares... pero yo al contrario que Sabina, siempre acabo por volver al lugar donde he sido feliz. Siempre queda algo. O Alguien.
Todo por ese ansia de querer vivir tantas vidas en el transcurso de lo que dura éste viaje de ida, juntando más piezas de las que ya de por si traía la caja de este jodido puzzle por defecto.
Puede que por virtud... Quien sabe...
Por ese ímpetu irrefrenable de disfrutar de la quietud de la noche y sacarle provecho al día.
Es posible que por eso hasta la fecha nunca me diera por echar raices. Y si acaso sucedió una vez, lo que pudo haber sido un bosque acabo por ser un tiesto. Sin regar.
Así las cartas no te queda otra que seguir modificando una y otra vez el cuaderno de bitacora. La hoja de ruta. De volver a jugar a ser esa presa inquieta que tan pronto esta planeando uno y mil saltos, se ve sentado en una roca apurando un cigarrillo.
Con días que quisiera verse cazada y otros tantos en que disfruta jugando sola en el absurdo de alimentarse de los sueños
Pero al final merecerá la pena por lo menos haberlo intentado... al final merecera la pena intentarlo... una y otra vez... o puede que no.... o puede que tal vez....  Yo solo sé que cada vez que te pienso, que cada vez que te miro, veo mas allá de las distancias cortas y soy capaz de romper en mil pedazos mis miedos en el devenir tempestuoso de los domingos en que nos sentimos solos y temblamos como niños,
porque a veces aunque no nos demos cuenta necesitamos creer en la magia más que ninguno, precisamente nosotros que estamos cubiertos de esparto de recibir tanta puñalada a destiempo, y llevamos dibujado en la frente sin quererlo, el último parte de guerra
Porque justo después del momento en que venia de vuelta de ponerle el último precio a mi orgullo allá donde las gitanas guapas cantan con desparpajo que tienen la fruta más fresca del barrio, tú que siempre descreías de las verdades que te contaban sin tregua en los bares cuando llevabas el vestido ceñido al corazón y las medias a la altura de ciertos besos, me diste pie a invitarte a aquella cerveza y a decirte eso de que me importaba una mierda que el vaso andase medio lleno o medio vacío si me dabas la oportunidad de brindar contigo
Porque soy incapaz de olvidar el instante en que el cielo se puso de mi parte con el llover de granizos y te pude cobijar bajo el abrigo en un mayo febril en que tú salías de mi cama y yo te acompañaba a casa para buscar un refugio en aquel martes por la mañana de ir con las manos en los bolsillos muertos de frío e inventarnos entre un cortado sin azúcar y dos tostadas aquella última trinchera donde sentirnos vivos
Porque aun, a veces pienso que si se tuercen las cosas y nos vemos cada uno besando la lona siempre seremos capaces de dejar que se las apañe el mundo girando a nuestras espaldas y a solas, y reuniremos dinero para comprar algo de munición, ahora que nos hacemos mayores y nos sale tan cara para cubrirnos con una gabardina oscura en un callejón sin salida, con los vaqueros hechos jirones, y disparar a la luna con la última bala para poder mecernos a oscuras por siempre, allá donde nadie nos mire...  Mírame a los ojos. Otorgame el beneficio de la duda antes de que despunte el alba y cubra toda esta nada de espuma. Tenemos aun media hora por delante hasta que abran las puertas los estancos, diez segundos para que cese el parpadeo nervioso de semaforos, antes de que caiga en letargo, todo este firmamento de sueños desvalidos . Cuentale a las penas que no fui yo quien dibujo en tu rostro aquella mueca inutil, que le pone precio a esta ruleta rusa de polvora mojada y de corazones en ristre, porque a mi con esta mano tan coja de jotas, no hay dios que me tienda una escalera. No será al menos en esta noche ambientada por el solo de ascensores impacientes.
Pero ten paciencia, que aun se hacerme valer de algunos trucos de chistera, para resurgir de las cenizas una y otra vez. Para quemar a fuego lento mis maneras. Tú aprieta los dientes por si acaso. No vaya a ser que te pille improvisando el fuego de metralla. Porque mis heridas saben que al final de la tregua se revuelve el orgullo. Más el propio que el tuyo. Porque despues de cada despues, por mucho que se esconda la luna, siempre llega un ahora...  El muy cabrón, con sus piezas de contrabando y su boquilla blanca tornada en azul por un extraño proceso químico resultante de la mezcla de saliva y cocaina. O eso cuentan al menos, y a mi me apetece creermelo. Dispuesto siempre a hacernos salvar de todos los males, al menos a invitarnos a encontrar ese punto de dulzura que existe cuando estas dispuesto a saborear incluso a que sabe tu propia caida, en ese loco afan por amortiguar las penas con el paladar. Con el oido. Con su solo de trompeta que no respeta los tiempos pero que se hace respetar a si mismo. Que hijo de puta.
Y que vergüenza que sentirias hoy en dia Miles, si escucharas como se reproducen tus standars en los clubes de Jazz de las grandes ciudades que apestan a orondos empresarios engalonados con trajes italianos y alguna fulana rubia de doscientos euros la noche, como complemento. En los cuales, no me detendre, por temor a la nausea.
"El elitismo Miles. El puto elitismo. Y a cuatro euros el tercio de cerveza"
Dieciocho años tenias, recien quemada la etapa de instituto, y fuiste a dar por casualidad con una banda de músicos que andaban dando unos cuantos bolos por tu ciudad. Te invitaron a unirte a la fiesta, a moldear el aire, con tu inseparable herramienta de metal curvado bajo el brazo. ¿Como debio de ser aquello, eh cabrón? Con aquellos miembros de una banda de Jazz del monton que apenas tenian donde caerse muertos, y entre los cuales se hallaban un par de tipejos que se hacian llamar Charlie y Dizzy. Parker y Gillespie. Pero que empezaban a darse a conocer con un ritmo acelerado. Bebop lo llamaban. Y mira que a mi nunca me acabo por cautivar.
Luego vinieron el caballo y la fama. Pero supiste saltar de la montura a tiempo. Despues ya llego Coltrane, todo lo demás, y time after time, hasta el final...
Pero bueno, el tema es que la otra noche, en uno de los pocos antros que aun quedan en pie por aqui, de los que huelen a humo rancio, y jazz añejo, con una tarima de madera desvencijada, de casi medio metro, y un piano de cola de los que restauran exyonkis arrepentidos en uno de los dos talleres de desintoxicación del barrio...
La otra noche te encontre, en aquel antro, junto a un sesenton con barba blanca que miraba al techo cuando golpeaba con una fuerza mesurada sus baquetas, detrás de un argentino que se burlaba de la precocidad de su calvicie cada vez que hacia sonar entre los dedos su clarinete plateado, acompañado de otros tres excombatientes refugiados en un saxo tenor, una epiphone negra y un enorme contrabajo. Ahi estabas tú, trás tus voluminosas gafas de sol que usas para que nadie se aventure a buscar en tus púpilas, la proxima nota.
Y ahi estaba yo. Escuchandote. Alrededor de la medianoche. Sentado en una esquina, en mi trinchera de botellines vacios, pisoteando ritmicamente mis penas con el pie derecho, al tiempo que una chica de tez morena envuelta en un vestido blanco, me pedia, gesticulando, desde el suelo, que le alcanzara el cenicero...
"Mira, ese de ahí es Miles Davis, y decian que estaba muerto"
Ella sonrio cómplice, agarrando con delicadeza el cenicero, y en voz baja, mirando hacia delante, acerto a decir:
"Pues si... y decian que estaba muerto"
Y la música entonces, siguio sonando...
Time after time, if you fall I will catch you I´ll be waiting, time after time...  Estas son las últimas letras que tuerzo por ti, el último pellizco que me dejo dar sin permiso..
Lo siento princesa pero ahora yo soy como ese gato negro que deambula entre las rocas del espigón al que temen todos los cangrejos de la zona, por su astucia más que por su naturaleza felina, aunque apenas ya solo le queden un par de vidas..
Lamentando decirte que he pintado este verano de un inmenso azul clarito sobre el gris que me trae tu recuerdo a mi cabeza la vida, cariño, me va sonreir aunque sea a patadas y a tu espalda..
Que el "no hay dinero en el mundo para comprar eso que tu vendes por una miseria", lo has vuelto del reves..
Ya ves..
Pues ya ves corazón, que no me tiembla el pulso para decirte "bye bye", y las razones que no me han estado faltando de un tiempo a esta parte vienen ocupando ya un inmenso espacio en la tercera repisa de este minibar..
Porque venia siendo más una cuestión de echarle huevos al asunto y en tu nombre, pasar de regar a ahogar las penas, con un par de litros de cerveza fría y una sesión de Jazz caliente..
¿Y ahora qué?
Pues que te dejo ya por siempre arropada por mi indiferencia y este inmenso silencio que nunca oiras, por venganza
Que por mi parte yo me basta con gritar desde el coche a 120 un último: "Que te follen mi amor"  Ha llegado la hora de escapar, de nuevo "There must be some way out of here” que le decía el bufón al fugitivo entre un riff de Jimi y un verso de Dylan Encadenados a este "aquí" y este "ahora" perfumados en el disparate rancio de un destino tan cabrón y fútil en el que hasta la araña teje su cárcel mientras nos consume otro cigarro Contradiciéndonos en el doble sentido de carreteras de segunda mano, con un alijo de sueños de contrabando envueltos con sabanas en el maletero, cagándonos, de cuando en cuando, en la anarquía de los sentimientos Pendientes siempre de regar, hermano, conversaciones a golpe de cervezas aunque demos por sentado de nuevo que por mas que crecemos despacio con prisa se nos repliega el corazón, y que la rubia que nos mira sonriente, (que a veces es morena y ni nos ve), desde el fondo del fondo de la barra. sea más capaz de buscarnos un problema que de encontrarnos alguna solución Y ahora que se nos ha ido la cabeza tratando de fundirnos inútilmente con el asfalto entre carrera y carrera los lunes y miércoles por la tarde, dando vueltas en círculos mal trazados en un intento de incendiarnos la piel y dejar por un rato sin aliento a la razón, las penas quedan a buen recaudo esperando que sea otro el que pague el rescate con las ilusiones de su bolsillo Ya ves, "la vida cada vez mas puta y nosotros cada vez más calvos", que decía el otro en plena borrachera Y a seguir echando papeles para comprar probabilidades, agarrándonos con fuerzas de flaqueza al sonido de las cuerdas de una guitarra Cualquier cosa con tal de escapar de aquí aunque no nos vayamos a ninguna parte... A veces me mezclo entre las verdades a medias que sujetan la vida de aquellos que tienen por cielo el techo y por compañía el infortunio.
Aquellos que bajo un sombrero de paja se sientan cada mañana al sol en los bancos de las plazas, con el sonido de una radio que nunca acaba de sintonizarse del todo bien.
Son los perdedores que asumieron con orgullo la derrota y prefirieron vivir bajo los puentes antes que saltar desde su cima. A los que les encontró una aguja cuando buscaban un pajar y se montaron a los lomos de un caballo que no iba a ninguna parte. Los que se quedaron dormidos en el fondo de la botella y prefirieron seguir durmiendo. Los inmigrantes que cruzaron un mar infinito y ahora se ahogan en nuestros charcos de indiferencia. Son las putas que con 12 años jugaban a ser princesas, sin saber que años después no les quedaría otra que hacerse por ellas en el asiento trasero de un Mercedes.
Aun así algunos de ellos sonríen, mientras empresarios vestidos de Armani hacen sonar furiosos sus bocinas en la hora punta de la tarde, y se acercan con respeto a nosotros a impartirnos las lecciones de filosofía que nunca se enseñaron en la escuela. Muchos saben más que los que saben más por viejos que por diablos, porque sin ser ni viejos ni diablos, descubrieron que a veces el sentido de la vida es que nunca tuvo ningún sentido vivirla sometidos a las reglas de esta partida, en la que los que nacen sin nada quedan atrapados parasiempre en la casilla de salida.
Como ya digo, a veces me paro a escuchar a aquellos Bukowskis de media barba que se acercan pidiendo cigarrillos a asustadizas universitarias, que se estremecen por esas miradas de los que se quedaron varados en la orilla contemplando como sigue girando el mundo en una dirección tan absurda, y que en un cambio de rail dejo sentados en el banquillo a los que alimentan las palomas después de orinar en los portales.
La contundencia de la duda como consecuencia de la libertad, catapulta la necesidad del verso cuando las palabras se desnudan dentro de un vaso de Ginebra
Y es en ese entonces cuando los árboles tatúan corazones maltrechos en mi pecho, con la punta quebrada de un puñal oxidado
Bien lo sabes ingrata, que me he cansado de ser unas alas de papel ardiendo en una urna de cristales mojados
Aléjate de aquí maldita, pero no te apartes del todo de mí,
Que quiero que veas como veintitantas primaveras se desatan furiosas en cada poro de mi piel
Para cabalgar en cuarto menguante por el lomo de otra luna en su ímpetu de querer llegar más lejos que nadie con este galopar afligido
Para estar así mas cerca de mi mismo de lo que nunca estuve
Para poder olvidarte sin tener que olvidarte
Y todo lo demás... todo lo demás es mentira y si acaso no lo es te lo suplico,
Miénteme Puedo tirarme una semana sin escribir una mierda y luego retorcerme entre lunas de tinta durante cuatro noches seguidas
Y vale que si, que ya lo se, que no tienen cabida en un mismo lecho una zorra y un corcel, pero prefiero quebrarme la cabeza pensando en un par de muslos y en secretos al oído, antes que no pensar en nada y caer en la trampa de la rutina que la vida intenta plantar a los pies de mi cama y yo esquivo dando un salto hasta la ventana, para pensar en ese contigo que no existe y convertir en decretos de corazón esos secretos que no son tuyos, porque tú no eres nadie
Porque tu no eres ninguna, y eres un poco de todas ellas que luego a la hora de la verdad no son tantas y se repiten, y a base de repetirse pierden la gracia como los chistes malos que se cuentan en las plazas de madrugada
Porque me canso de buscarte y no encontrarte y aun así engañarme pensando que esta vez si, que esta vez he dado contigo, pero se me revela la aorta, y me dice que no...
que no cabrón,
que tampoco es ella,
porque ella no te diría esas cosas, ni llevaría esos zapatos y ella sabría quien es Kerouac y aunque lo permitiera no daría por sentado que vas a invitarle a la cerveza
Y me invento puntos suspensivos para salir de las comas, porque prefiero vaciar los pulmones de golpe a respirar poco a poco, ... , ... , ... , y en vez de dormir a estas horas, escribo y me re-escribo porque en realidad no hay mucho más que decir de lo que yo ya no me haya dicho en algún momento alguna de las veces que volvía a casa solo y borracho, o acompañado, pero solo y borracho igualmente, evitando ahogarme en las riadas de agua de los servicios de limpieza municipales
Y yo la sigo buscando como el que compra el cupón de la once y siempre gana el reintegro para tener otra oportunidad de perder de nuevo un intento en el intento en encontrar el premio
La busco como el que busca a Dios en misa de once, pero con mucha menos fe y con un poco más de esperanza, como el corsario que busca su tesoro de monedas de oro y que no se quiere conformar con un puñado de monedas de plata,
Y mientras más la busco más me pierdo en mis renglones, más delego mis pensamientos en la inercia de las yemas de estos dedos, que quieren cambiar las letras del teclado por unas caderas que hagan cambiar bruscamente el sentido de este puñado de palabras que la andan buscando "Soñe contigo esta noche.." Me escribes en pasado simple gallego "Ahora yo tendré que soñar contigo durante el dia" Te respondo en futuro complicado andaluz
Y ahi se queda ese cruce de miradas sin miradas yo aqui abajo me quedo hilvanando las ganas ahora que el tráfico esta de vacaciones en la costa y algunos nos quedamos guardando el aparcamiento
Y asi seguimos sin sufrir pero abrazados al recuerdo haciendo malabares con un calendario y dos relojes, volando a ras del asfalto, remangandonos los sueños a la altura de las teclas del piano del cafe bohemia
Porque aun sigo queriendo ver como tu perro de lo negro que es, parece azul a la luz del sol porque aun quiero que que veas como mi sangre que de por si es roja, a tu vera se vuelve mas roja, porque ademas me debes unos versos de Pessoa a la orilla de aquella playa arropada por el silencio que en verano tenemos alquilada a los mortales para costearnos los polvos que echemos en invierno La rabia en caliente y despues el corazón congelado, y las conjeturas de futuro follando con puñaladas pasadas, los impulsos que no entienden de razones pudientes cuando voy apagando ilusiones marchitas por el suelo,
Y tu queriendo demostrarme que 2 más 2 no son 4 aunque yo sepa de sobra que 10 por 0 es un 0 inmenso que las lagrimas que lloro me escuecen cada vez más porque desde que deje de llorarlas me ahogan por dentro
Porque a este corazón sediento no lo aplaca una cerveza y estas ganas de quererte tienen vocación suicida Porque "cuidate mucho" es un eufemismo caprichoso y "quiero que seas feliz sin mi" una falacia descarada
¿Y a quien le importa que el quiero y el debo se batan a muerte? No ves que no da abasto el corazón al rodar sobre la arena Que desde que te has ido hasta el sol se burla de mi tristeza
Que en este cuento que no es ningun cuento doy fe de que el verdugo se gana su sueldo y que los soñadores se mueren de insomnio
"No te olvides de mi cuando me olvides" y las palabras atropellandose en mi garganta, porque sabes que cuando te deseo me traiciono, aunque trate de no recordar los besos que has dado desde aquel momento en que dejamos de besarnos, y yo quiera hacerte creer que estan olvidados ? Duda, traicionera y fría duda, que me incitas a la vida y me empujas a la muerte, que robas mi tiempo, pones precio al orgullo y adormeces mis instintos, hasta el punto de hacerme dudar incluso de ti misma. Dudar de la propia duda.
Cuantos intentan combatirte acaban por convivir con la locura, muchos de ellos sin mas suerte que la de acabar por aceptarte y encontrar algun tipo de lucidez en la fragilidad de tus verdades.
Cuantos ni siquiera intentan aceptar el hecho de que existas, han acabado y acabarán a merced de la corriente que fluye impasible a través del caudal de la ignorancia.
Y yo, que no se una mierda de nada pero si que creo saber un poco de todo, aquí sigo intentando domarte con licores caros y certezas relativas, esperando nervioso, oculto entre densas cortinas de humo, el momento en que bajes la guardia, para después de subirte con descaro la falda, intentar comprender la razón de tu existencia entre la inocencia de tus piernas.
Yo que hoy no tenia ni fuerzas ni ganas de pensar en ti, he acabado por volver a follar contigo, y tras un febril orgasmo, he dado lugar a que te me reveles poderosa, convirtiéndote en la musa a la que ahora escribo,
eso si,
en la mas puta de las musas.
 ¿Sabes de esos días o de esas noches en los que querrías salir a la calle y echar a correr a cualquier parte buscando quien sabe que...? Un algo que te haga sentir vivo Un esperar que acontezca en algún momento, cualquier cosa que cambie el rumbo de tu vida, una revelación, un imposible, un nuevo camino por donde tus ganas quieran correr más que tus piernas y empieces a sonreír como un verdadero hijo de puta Hoy es uno de esos días Una de esas noches Que te sientes como cuando Jounhy cogio su fusil Pero con la diferencia de que aquí es la rutina quien te persigue a punta de pistola He descubierto que una mirada es el trazado más corto entre dos mundos y me he construido un castillo con los posos sobrantes del café donde ondean por banderas los visillos descosidos de mi cuarto, para que allí todas las palabras que me digas eyaculen en susurros y todas las madrugadas que tachas de rodillas se mueran de insomnio
Así cuando te desfallezca la esperanza por sobredosis de tristezas yo domesticare cada una de tus lágrimas a base de sonrisas furtivas
Así cuando otra vez tus sueños se engalanen de versos errantes en cada suspiro que exhales, seré yo y no tú el que se quede sin aire
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