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DELIRIOS DE flaqueza

Patas de gallo

Patas de gallo

Voy perdiendo con los años
la capacidad de emocionarme 
por lo divino y por lo mundano

Sufro, sin embargo
menos que antes.

Efectos secundarios,
grados de experiencia,
mis putas patas de gallo:  
filtro necesario de
cacareos y sensibilidades

La paradoja de beber café,
disfrutar pese al trago amargo.

Voy perdiendo con los años. 
Y sin embargo, gano.

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Actitudes y peldaños

Actitudes y peldaños


No sabes si quieres encajar,
si te va grande el papel
o si, es que quizás, tal vez
prefieras tus crisis de identidad
a quemar las ganas persiguiendo
como hacen otros desde España
el maldito sueño americano.

Tienes claro sin embargo
que no te quieres hipotecar,
que no todo es cuestión de fé,
y que de momento dejarse llevar
no tiene por qué ser necesariamente
la peor de las estratagemas

Y te conformas con domesticar
esa sensación extraña del domingo
que se te anuda a traición
más allá del cielo de la boca,
recordándote, lo siento colega
que el tiempo pasa y que
ya no estás hecho un chaval


Agarrarte, entretanto
a tus instintos primarios, conservar
esa libertad de movimientos,
saber pronunciar
sin que te tiemble la voz
las veces que haga falta
te quiero, perdón y lo siento.

Dormir con la tranquilidad
de no necesitar todavía
un revolver bajo la almohada,
con el que volarse la cabeza
si algún día todo se va pal carajo.

Sonreir sin embargo, pensando 
que, oye, tampoco lo haces tan mal.


 

Tiempo y compás

Tiempo y compás

A veces echo de menos el caos.

Entregarme a su desorden mayúsculo
sin intentar resolverlo.

Disfrutar de la entropía
y confiar en la posibilidad
de un mañana redentor
que nada tiene que ver con Dios.

Ahora que toca aceptar que la juventud
se asoma al ocaso,
que es absceso y necrosis,
que ya casí la conjugo en pasado
y solo por momentos soy capaz de sostenerla
entre mis dedos,
como las fotos de aquel tiempo.

Es justo ahora cuando echo de menos su belleza
y me encabrono,
consciente de que se va con otra, con otros.

Pero también cuando me digo
que no caeré en la trampa,
de negar aquellos años,
y convertirlos en pretexto
para dejar de vivir apasionadamente.

Que sabré ser digno heredero,
de su inspiración y su locura.

Nada nuevo bajo el sol

Nada nuevo bajo el sol

La vida es asquerosamente frágil,
y nadie
siendo honesto consigo,
podrá ponerlo en tela de juicio

Pero es mejor no pensarlo,
seguir a tus trece
mirar al costado,
esquivar la evidencia...

Aunque tarde o temprano,
la vida misma
será quien
te recuerde
que esa fragilidad
inevitable
y aparentemente imperecedera
acabará por doblegarte.

Por reivindicarse
y señalarte
que tuviste la oportunidad
de ser consciente de ello

Pero que ahora ya no,
que ahora:
que te jodan.

("Amar" con palabras de cuatro letras)

Anda ella sola como gata,
vaga como bajo pena,
bebe anís seco para huir...
Pero jura amor ante todo;
Mira niño, dice:
"ante esta puta vida,
tras caer,
solo cabe amar"
Ante esto cojo aire,
fumo, digo:
"¡anda, tira para aqui, piel roja! Toma esta copa"
Reía ella,
pero vino.
Olía bien.
Ojos miel, tono ocre.   
"vale nena, -dije- vive solo para amar
¡Pero nada dura! Esta vida pasa, leve, pero pasa.."  
¿Hizo algo ella?
Esta gata mutó como loba bajo luna gris...
Besa como loca, pero besa bien...

Manual para dias dificiles

Manual para dias dificiles


No hagas los deberes,
enamórate de las causas perdidas.
 
Después de ahorrar durante un tiempo
lárgate un lunes a Nueva Orleans,
a bailarle las penas al asfalto
para desalienarte con aires festivos
de soul carnavalero de Mardi Grass,

regresa después al Mediterráneo,
o al que quiera sea tu mar
o tu trinchera
-todos necesitamos una-
bien ciego de sonido de saxofones
a pasar una resaca de tres dias.

Multiplica el mundo,
réstale las dudas.

Compra un bote de spray
de algún color que nos defina*
para inundar los muros de
poesía contestataria,
alegando luego ante la policía
que ciertas ciudades
necesitan maquillaje
en verso
"sepa usted, señor agente"
para verse más guapas

Se trata de eso,
de perderle el miedo
al miedo a perder

De abordar de un salto
y casi mejor de madrugada
cualquier yate del puerto deportivo,
escurrirse entre risas hasta la proa,  
y beberse a morro
una botella de vino barato
en buena compañía

Piratas fugaces bajo un manto estrellado
que nos redime de algún modo
por todo aquello que
ya nunca conseguiremos llegar a ser.


De hacer de la vida mientras podamos,
nuestro patio de recreo, se trata

De dejarse llevar,
antes de que sea ella quien se nos lleve,
a bordo de un demasiado tarde.



*(ya saben a quienes me refiero:
a los paracaidistas con vértigo, al sindicato de marineros en tierra, a los astronautas frustrados que malviven borrachos de lunas en las calles del barrio...)

Genotipo del Sur

Genotipo del Sur

El difícil funambulismo de los
tipos duros pero no tanto,

tipos valientes como para
no avergonzarse en público
de sus sentimientos,
pero aun delicados
como para seguir mezclando
whisky escocés
con refrescos carbonatados.

Adaptación al medio,
trilobites de ciudad,
genotipo del Sur,
la inocencia como peaje,
para que se enrolle Caronte
y nos ahorre un par de infiernos.

Así llegamos hasta esto.

Representando el amor,
como una llave a la que
a más curtido era el vástago le
ibán creciendo nuevas muescas.

Abandonando nuestra pureza
en vete a saber que parque
a medio camino de los bancos
de madera y los columpios,

hasta acabar por fin un día
forzando cerraduras
a base de ternura.

Y salvarnos a pesar de todo.

Los muros de Ítaca

Los muros de Ítaca

Aunque se te acelera el pulso
le sostienes a Phobos la mirada
y haces de nuevo la maleta calculando
cuantas camisetas te haran falta esta vez
para alcanzar los muros de Itaca

hace un tiempo estás a mano
con las vedas de Artemisa
aunque solo ultimamente
disimules en sociedad
esa mirada ahora velada
de cazador selectivo

fue divertido eso de ser un crio
jugando con cerillas
sobre bidones de gasolina
proyectando pájaros entre las sombras

pero a estás alturas estas ya de vuelta
de toda esa mierda
de  las quemazones internas
en la que
sabes
se consumen al final
los amantes incorregibles de la derrota

quien camina siempre en círculos
acaba por morir en espirales domésticas

y optas por rumbos firmes
más allá de las aceras
consciente al menos
de que ni a los muertos
ni a los vencidos les tiemblan
como a ti te tiemblan las rodillas



(... y arde así otra Troya a tus espaldas
proyectando sin embargo
hacia delante
las sombras de tus propias alas)

Una vida tranquila

Una vida tranquila

Ahora que ha terminado todo
es posible que me retire de la ciudad
y me recoja en un piso de alquiler,
tercera linea de playa,
balcón de espaldas al mar,

-abdicando de mi condición
inmadura de rey del gallinero
para convertirme en un
pringado más, con butaca
de segunda en la platea-

y puede entonces que
adopte un podenco en la perrera,
o me compre un albornoz
a precio de saldo en el supermercado,
que acabe por dedicarle una tarde entera
a devolver los cedés de los noventa
a sus carátulas de ayer,

que abrace la
en el fondo siempre fatigosa,
vida tranquila,
nido de mansedumbres,
de revistero lleno de suplementos dominicales
siempre y todavía, pendientes,
a medio leer...


Ahora que ha terminado todo,
puede, me temo, que empiece lo peor.

Efervescencia

Efervescencia

Somos
una pastilla efervescente
bajo la vertical
de un grifo que gotea

lentamente,

como esa famosa tortura
vox populi.



Una pastilla efervescente
en el centro del
desagüe,

eso somos.



Y yo a veces suplico
por qué algún pequeño
Dios bondadoso
de andar por casa

abra un poco el caudal
de mi grifo,

tan solo un poco.

Cualquiera

Cualquiera

Alguien debería
pintar
de azul
los muros huérfanos de la ciudad

Proponer algún brindis
con el primer café de la mañana

Sonreírle a la gente rancia
aunque solo sea
por desconcertar

Silbar melodías alegres
en las estaciones de metro

Abolir los acordeones
en las terrazas de los bares

Cantar los goles de uno y otro equipo

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Causa y defecto

Causa y defecto

Tienes que volver ahí arriba
y pelear duro

otra vez

y otra,
y otra más,
y otra, y otra, y otra...

Esa certeza que siempre abrazas desde el suelo
de que volverás a erguirte a pesar de todo
a darle al mundo su merecido,
es la que amortigua luego
la próxima recaida.

Algo de lo que sentirse orgulloso,
o al menos
a no hundirte nunca del todo.



El broche sería,
dejar luego de zancadillearte tú mismo.

Marinero en tierra (y esta vez no era yo)

Marinero en tierra (y esta vez no era yo)

Mientras una de las gaviotas
desmiga su presa
las otras dos la miran desafiantes
esperando un descuido,
una oportunidad.

Resulta que antes,
al volver de faenar las aguas
los marinos arrojaban por costumbre
las sobras de pan por estribor,
para alimentar a los peces, decían,
para engordarlos cuando llegue mañana.

Y ahora, a eso del atardecer,
todos los días se acerca el viejo
a lanzar desde las balconadas del Paseo
mendrugos de pan a las gaviotas,
haciendo de ese pequeño homenaje
una condena llevadera,
una retirada lenta.


...


No se trata en cualquier caso
del típico viejito bonachón
de banco, parque y palomas;
me digo mientras le escruto.

Más bien es un tipo desairado,
curtido y soberbio,
que se resigna con elegancia
a esa etapa de la vida en la que
los horizontes ya quedan a la espalda

Desde los dieciseis hasta los sesenta
me cuenta el tipo haber vivido
domando las tempestades del azul

Y me lo cuenta manteniendo en todo momento
un pulso firme con la mirada,
hacía los confines del puerto de La Caleta


...


Y se larga al rato sin apenas despedirse,
tras espetar un "si usted supiera..."
con aires solemnes pero honestos,
a mi comentario de que habrá vivido,
por cojones, un montón de experiencias
allá adentro en las entrañas del mar.

Allá adentro, aun imagino mientrás se aleja:
en las malditas entrañas de uno mismo.

En las insondables entrañas del cada quien.

Sueños y alcantarillados

Sueños y alcantarillados

Estaba hermosa
sentada en el segundo escalón
del Cine Montalbán
compartiendo el humo del hachís
y sus miedos a no ser nada en la vida

Renegando de sus suertes
cuando despues de mucho empeño
lo habia conseguido ser todo
a ojos de los demás:

prestigio laboral
en los mundos del bisnes,
y un marido ejemplar


Estaba hermosa pretendiendo
que yo la convenciera
de que cambiase de vida
y de suertes sobre el escenario,
en plan de "aun estas a
tiempo no seas tonta
que treintaytres años no son nada"

Fantaseando nuevas vidas
sin entender que resulta ventajista
aspirar a cambiar de guión
a las siete de la mañana de un martes,
cuando descansas al día siguiente
y al final de cada mes disfrutas
de un sueldo de cinco cifras

Lo dificil es hacerlo a esa misma hora
cuando te toca ir a trabajar
y recien levantada
avanzas legañosa
a tientas por la habitación,
para no despertar al
padre de tus hijos

Lo dificil es ser consecuente
y dejarlo todo sin tener
donde caerte muerta,
aceptando que en realidad
no era tan sencillo
ni siquiera caer en la cuenta


Y yo a esas horas me sentía viejo
para andarle contando cuentos,
sabiendo que al final
los dragones siempre gozan
de impunidad en los juzgados,
que el pueblo sueña
con prenderle fuego a las gobiernos,
y que las princesas en el fondo
no quieren dejar de ser princesas

Por muy hermosas que se pongan
cuando se mienten a si mismas.

Amor en barbecho

Amor en barbecho

Si sigues por ese plan
mejor será que le des a otro
la escuadra y el cartabón,
que yo vengo ya sobrado
con este compás que me marco
de trazar mis suertes a mano alzada

no te lo tomes a mal mujer,

pero es que no es mi estilo ese
de andar entonando cantinelas
como si fuera un juglar malherido,

soltarte el rollo sempiterno
de que te quiero mi vida,
como nadie te ha querido
y como nadie te querrá

¡Si yo a lo más que aspiro
es a que no me duelan las mañanas!

Y a borrarte si acaso
las penas con la lengua...

Unas pocas máximas

Unas pocas máximas

Hay unas pocas máximas,
no demasiadas en realidad
ni necesariamente insalvables,
que he venido aprendiendo por mis veredas
de canciones, pedradas y cristales rotos,

una de ella es que el talento
no esta tan estrechamente relacionado
con el éxito como nos quieren hacer creer,
ni siquiera cuando tratamos se suplirlo
con sufridas repeticiones y trasiegos
de esfuerzo y voluntad inquebrantable

-para conseguir ese trabajo
no necesitas un gran curriculum,
necesitas un buen contacto-

otra es que si no se atajan
bien las causas del sufrimiento
seguiremos inevitablemente perpetuando
sus consecuencias hasta el límite
de nuestra terca estupidez humana,

-mientras nos maltratamos cotidianamente
el higado, el corazón y los pulmones-

y una última pero no menos importante,
es que un mínimo de lucidez
a la hora de entender
como funcionan los engranajes,
tal vez no proporcione grandes satisfacciones,
pero a la larga
nos ahorrará por lo menos
media docena de hostias.


El resto en realidad son trucos fáciles
para sobrevivir con un mínimo
de serenidad y alegría estoica,

lecciones como que a la hora
de ir al espigón a pescar a mano
la boya tiene que distar lo menos
medio metro del anzuelo y la carnada,

o que cultivar la tristeza
es cosa de cobardes.

Inventario de abandonos

Inventario de abandonos

Creo que fue a eso de los doce,
que dejó de creer en Dios,
y que un par de años después
mató a su padre
a los ojos del señor Freud.

Luego
recién cumplidos los diecisiete
su simiente fue pasto de un amor ingenuo.
O sería quizá
ese amor ingenuo, pasto de su simiente.
El caso es que fue un mal polvo.

A los diecinueve se fue de casa,
volando desde el cascarón
hacía nuevos nidos de alquiler,
con facturas siempre pendientes
y cortes de electricidad por impago.
Pero a menudo con una mochila
de ´tapergüers´ a la espalda.

Pospuso la Universidad para más adelante
al paso siempre difícil de la veintena
y sus vientos de veletas,
pospuso la Universidad para más adelante
como una de esas novelas gordas,
que se dejan
postergadas para otro momento,
para otro momento mejor
que tal vez no llegue nunca.

El tabaco entretanto,
y tal y como suele decirse,
lo abandonó a menudo y para siempre.

También a Andrea,
y también por parte de Andrea
mediarían historias de abandonos.
Hasta que con veinticinco otoños
decidieron abandonarse mutuamente.
Apostar a otro caballo perfecto,
hacer las paces y dejar de correrse.

Cuando al tiempo y ya con ganas
se hizo con su titulo de Humanidades,
-falseado por el mismísimo Rey-,
lo utilizó como Pasaporte
y optó por dejar el país
por curiosidad antropológica.

Eso haría que a su regreso
decidiera que no necesitaba más
el televisor en casa.
Abandonándolo
junto a una escombrera.

Y ahora, que es
asquerosa y serenamente feliz
habiendo abandonado hasta los espejos,
se asoma a la treintena con ganas de partida.

Otra vez sin mecheros en los bolsillos,
arrastrando sin prisas, pero con ganas
los mismos zapatos viejos,

planeando nuevos abandonos;

y admite que sigue bebiendo
a morro desde el tetrabrik,
el zumo concentrado de naranja,
intuyendo algo de virtuosismo
en los posos de su inmadurez.

Y se encoge de hombros
mientras lo piensa...

Occidente accidental

Occidente accidental

Otra navidad inmolándose al paso
de alguna una iglesia nigeriana,

nuevos muertos engrosando
la lista
de los mismos muertos de siempre

como si al sur le sentará mejor
la muerte que al norte,

y al norte le sentara mejor el turrón
de Suchard

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Versos ingífugos

Versos ingífugos

Tal vez lo mejor sea
despojarse de las emociones inútiles,
sacudirse los miedos de baja intensidad
empapar las derrotas en un líquido inflamable,
mantenerse a 67 pulsaciones por minuto

habrá entonces que
relamerse el prepucio por costumbre
y no tanto las heridas por defecto,
recrearnos en el pasado solo el tiempo necesario
para apuntalar un par de notas mentales,
rescatar algún que otro verso ignífugo,
arrojar otra cerilla ardiendo a cámara lenta

cuidándonos en cualquier caso
de olvidar que la vida es siempre celulítica,
que todo Dios arrastra a su manera
corazones impostados al borde de la boca,
sueños increíbles que no hay quien se crea,
delirios complacientes para mañana, que hoy
se pudren en el Olimpo de cada azotea

y aun a pesar de los romanticismos muertos
podremos evitar un par de incendios venideros,
aprendiendo a encajar los golpes con el estómago,
endureciéndonos la corteza como pan de ayer,
aspirando a más pero contentándonos con menos,
persiguiendo realidades en vez de imposibles
siempre sin pausa y siempre sin prisa

aceptando que el dolor es inevitable
solo mientras duele,

y que la vida es un chiste malo
con el que al menos echarnos a reír,
sin esperar que la radio anuncie que por fin es viernes

Octubre y Tú

Octubre y Tú

Octubre me recoge
en su regazo
me resguarda
entre las hojas caídas
de mis cuadernos caducos
de otros otoños más sibilinos si cabe,
más venenosos todavía

Así que corre, ven
y muérdeme las penas
antes de que llegue la vendimía
y se me marchiten parasiempre las ganas de lamerte.

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